Días largos #NochesTristes

Estos son mis días, tardes, noches. De edificios de hormigón y calles donde no baila la gente al son de bandas sonoras de los momentos bonitos. De alquitrán y calor, de lo mismo que ayer previsto para mañana. Estos son mis escasos segundos en un mundo sin futuro alentador, con spoiler de un final por el que pasaremos todos antes o “cuanto más tarde mejor”. ¿Y mejor por qué? Días de besos que no me diste porque no me dio la gana, aunque los quería.
En un mundo de humanos pequeñitos, desprovistos de ideas grandes que se inventan mundos superiores para sentirse menos pequeñitos.
Entre las cosas que espero, las que no pasan, las que dejo correr. De ruedas estáticas, carteles con indicaciones hacia la nada. Gps en los que voces sin sentidos lloran, perdidos.
Querer es infinita y dolorosamente triste. Y quien no quiera con esa conciencia terrible del dolor de la perdida posible, es porque no ha querido nunca de verdad. La única forma de ser feliz es dolerse de querer y olvidarlo a ratos. No hay camino que no tenga un final, enmarcado en un mundo que se jacta de infinito sin fin ni principio.
Desubicados y malhallados somos los humanos. Doloridos y sufridos, olvidadizos y esperanzados en lo irrisorio.
Seamos menos humanos, viviremos mejor.

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