como un ovillo
Como un ovillo de lana blanca, enredada, retorcida, con la cabeza entre las piernas. Escondida. Yo mientras me supongo erguida, creo sentir dolor en mi tensada espalda, en la nuca que sostiene una cabeza que no funciona.
En medio de la confusión de ser una especie de pelota, tengo los pies en la cabeza, la cabeza por el suelo y no me encuentro los ojos. Tras arduos intentos por intentar discernirlos de las orejas me dispongo a abrirlos, lo consigo pero sólo me veo a mi misma, no se si es mi ombligo o mi cicatriz lo que en una extraña mueca me sonríe.
No sé en qué soy arriba y en qué abajo, ni dónde está mi centro ni en qué lugar sustento mi equilibrio.
En mi nueva condición de redonda, sólo puedo rodar, y ruedo sin ver hacia dónde, yo misma me tapo el camino. Y eso que juraría que mis pies tocan el suelo, que me duele hasta el recuerdo de dolerme andando.
Me preocupa mi espalda desprotegida contra el suelo, pero no hago ni voy a hacer nada al respecto… los cristales que me clave se irán cayendo con el tiempo, sino los guardaré dentro de mi, como el resto de cosas rotas que atesoro. El lastre aprieta y hunde, y yo me esfuerzo por colgármelo de los labios para tener la boca bien abierta para chillar lo que no debería ni pensar, y la piel bien dolorida para no tener ganas ni de besar.
La circulación se resiente, los músculos se atrofian, y yo sigo en círculo anhelando líneas rectas, que se crucen, que se tuerzan, que avancen infinito, que me calmen.
3 comentarios
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juer…
Te leo.
Te leo y me conmuevo.
Me conmuevo nomo hacía tiempo no lo hacía.
Me pueden las ganas de leerte, pero lo que leo, en cierto modo, me estremece. Pero te leo… y me encanta lo que veo.
Me alucina tu manera de escribir,cuando creo que he leido algo tuyo epectacular y que dificilmente lo podrá superar otro texto , ole ¡¡¡, te leo algo mas y mas y mas y mas mejor todaviiiiiia.
TK