Mundos en sentido equivocado

En 2010 una noticia en el periódico hablaba sobre que al parecer habían encontrado tres o cuatro planetas que orbitaban en la dirección contraria al sol, los llamaron «mundos que giran en la dirección equivocada«.

(origen del titulo: Artículo publicado por A.R en el apartado «Sociedad» del El País)

Interesante y curioso el concepto, y el mal usado “sentido común” que hacía asegurar que eran esos pocos los equivocados y no el resto, la amplia mayoría, que iban en la dirección de la estrella más grande.

De esa idea surgen los escritos de este libro de cuentos. Porque los niños de más de 30 también aprenden de los cuentos. Seis relatos, seis historias, seis posibilidades de cambiar tu mundo. Seis personas que, de un modo más o menos mágico, más o menos bonito, más o menos simpático, deciden que su rumbo es el correcto, vayan donde vayan los demás.

Deciden ser valientes, tomar el camino difícil, y hacer que ni ellos mismos esperaban, porque, tal y cómo explica el prólogo… «existen al menos seis mundos que giran en la órbita opuesta a su propia estrella». Son mundos en sentido equivocado… o quizás… justo en el sentido correcto.

Mundos en sentido equivocado busca emocionar, hacer sentir y pensar; las ilustraciones redondean los relatos con imágenes que más que acompañar acaban de completar las historias, aportando nuevos detalles y sugiriendo otras posibilidades más allá de las letras.

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“Cuando miré hacia atrás, las estrellas se hacían cada vez más pequeñas, sin embargo, no me parecía que llevase una velocidad tal como para reducir a puntos en una hoja lo que hacía minutos eran gigantes en el cielo.

Lo tenía todo planeado al detalle. Iba a construir un lugar donde nadie pudiese alcanzarme, donde nadie me molestase, donde ser yo mismo sin tener que dar explicaciones. Un sitio en el que no fuese necesario formar parte de nada, ni definirme con tonterías tales como una profesión, o en relación a alguien.

Estaba seguro que podía conseguirlo, lo que no sabía aún bien era como poder construir mi planeado, específico y claro objetivo: un iglú en Marte.”

Porque si un árbol no ha caído si no hay alguien que le escuche caer, un libro de poco sirve si no es leído, ni una imagen transmite si nadie la mira.

Este es nuestro iglú, este nuestro pequeño Marte.

Bienvenida, bienvenido, te invitamos a formar parte y a acompañarnos en nuestro viaje sideral de letras, luces, colores, emociones, sensaciones y ese tanto por aprender para crecer.