Reivindico

Mi derecho a patalear cuando me hacen rabiar tenga o no razón.
Mi derecho a una mala contestación, aunque lo más lógico sea callar.
Mi derecho a no tener paciencia, a decir mentiras (de esas que ocultan verdades).
Mi derecho a no querer curar heridas (que si dejan de sangrar me olvidaré y volveré a dolerme).
Reivindico: Mi derecho a hacer daño, a ser egoísta, a tener mala intención, a que no me importen las consecuencias, ni el cuándo lo pagaré yo.
Reivindico una y mil veces mi derecho a ser peor.
A actuar sin necesidad de hacer lo correcto, sin preocupación de a quién pisas en el camino.
Reivindico mi derecho a descansar de estas ganas de aprender.
A responder a la estupidez, a usar dagas envenenadas, a escoger la peor palabra, la que más daño te va a hacer,al ojo por ojo, a ser ciega al dolor ajeno.
Me reivindico: mala, dañina, vengativa, rencorosa y sumamente egoísta.

Me recuerdo más feliz cuando menos me gustaba ser yo.

Verdades

Mentiras que mienten,
mentiras que engañan,
mentiras ripiosas, evidentes, edulcoradas.
Mentiras que dicen la verdad.
mentiras que van en tren, en bus, en metro;
mentiras sangrientas, mentiras de encuentros,
mentiras que duelen, mentiras que matan.
Mentiras que me gustaría que me dijeras,
mentiras que imagino que me cuentas,
mentiras que se anidan,
mentiras piadosas (como diría Sabina).
Mentiras médicas, políticas, académicas.
Mentiras que se ahogan en un vaso de agua,
mentiras que me cuesta respirar,
mentiras que siento, que apostillo,
mentiras que crean hostilidad,
mentiras falsas, de tornillo,
mentiras vagas, casi de verdad.
Mentiras ingenuas, de librillo, de risa, de banalidad.
Mentiras ciertas, ciertas mentiras,
Mentira que no te quiero ver más
Mentiras de ducha rápida,
mentira “que hasta cuando miento digo la verdad”
mentiras que copio
mentiras de honor
mentiras de guiño de ojo, de desolación,
mentiras canallas.
Mentiras varias.
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A gritos- (de un 25 de agosto)

A gritos, mi silencio, no se escucha.

¿Debería callar más fuerte?

Hablar tanto para que se escuche lo que no hablas.

Dibujado un semblante opaco.

Oscuro sobre negro que simula cierto color.

Ni gestos, ni palabras, ni ganas de gestos ni de palabras.

Mi miedo atroz a tener.

Mis inseguros quiero que nunca me suenan a ciertos.

Este sonoro silencio.

“No quiero que vuelvas, pero te espero”
Camarón.

una decisión acertada

“Yo te hubiera seguido a cualquier parte…

Sólo que tú no ibas a ningún sitio”

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de cuando en cuando, toca.

De cuando en cuando, toca.
Reviso cuánto cuesta un vuelo a cualquier lugar y preparo el viaje.
Me enamoro de un desconocido al que no espero conocer.
Miro pisos en alquiler y casas lejos de todo lo que me es cercano.
Recuento las palabras que he escrito para ser escondidas y enseño algunas.
De diez recuerdos, borro siete, reinvento dos y uno lo guardo.
Hago a cualquiera destinatario de los pronombres en segunda persona.
Pienso que la huida es factible y la organizo.
Te busco, me escondo, dejo que me encuentren.
Quiero a mis enemigos, repelo a mis amigos.
Me espero sin verme llegar.
Y no llego.
De cuando en cuando alguien demuestra que no vale nada.
Y yo me siento culpable de sus miserias,
justifico sus acciones injustificables
y me hastío de los “perdona” y los “lo siento” sin fondo.
Pero perdono y lo siento.
De cuando en cuando tocas…
Y sé que te voy a encontrar en cualquier parte.
Aunque no sea probable, aunque no quiera verte llegar.
Apareces.
Y las cosas que nunca te dije se revolucionan en mi boca,
Se pelean por salir, navegan en mi saliva,
naufragan y se ahogan antes de llegar a los labios.
Y me quedo sin saber si las cosas que nunca te dije,
son también las que nunca te diré.
De cuando en cuando me harto de hablar de amor,
si yo nunca quise a nadie,
de rimar versos, yo que nunca supe contar,
de atravesar nubes, yo que últimamente vuelo bajo.
De cuando en cuando ninguna palabra es acertada,
ningún final le pega a este cuento.
De cuando en cuando…
simplemente…
toca.
chaplin